Bene y Mauri fueron a limpiar la maleza del viejo molino, del que apenas se veía la salida de " la caliente". Cosas de una tarde en un pueblo sin saber qué hacer. Luego invitaron a Mercedes y lógicamente aparecí yo con los niños. Eramos seis a trabajar. así empezó el lío. Algunos días hemos tenido la colaboración de Mariano, de Luis Miguel, y de Charo.
En el mes de Octubre ya estaba descubierto el molino. Esos seis meses nos sirvieron para conocer un poco más la pequeña historia de Modúbar de San Cibrián. Estábamos en presencia de un viejo molino de la alta Edad Media, que fué rectificado en el S. XVI y puesto "al día" en los años veinte de mil novecientos.
Descubrimos "la caliente", un estrecho tubo de 1m. de ancho por 2 m. de alto y 5 m. de largo. Está abovedado, aunque le falta buena parte de la cubierta semicilíndrica. Es donde se perciben mejor los orígenes del molino.
La cubeta de recepción del agua tiene forma de pera y parece estar diseñada con un perfecto conocimiento de lo que es la energía cinética, el efecto de Coriollis, y todas las leyes físicas que conducen al aprovechamiento más integral de la fuerza del agua con el fín de mover la rueda molinar. La hemos reconstruido enteramente, aprovechando las enormes losas de piedra que sabiamente inclinadas conducen al tragadero de escasamente 0,20 cm. por otros tantos, que se embocaba encima justamente de la rueda horizontal. El agua llegaba desde la Fuente de los Mártires por un pequeño canal, de unos trescientos cincuenta metros de largo, y que fué tapado hace treinta años.
Por allí iban pasando muchos mayores del pueblo, a ver lo que hacíamos los chalados del molino. Y allí nos contaron cómo un vecino, después de la guerra del 36 pegó fuego al edificio, sin duda para provocar su ruina y aprovechar de renglón seguido todas las piedras de la casa molinar. El Sr. Clemente nos explicó cómo funcionaba el molino y yo recordé las historia de Deus cuando hablaba de una vieja Cofradía de los "Catorce" que es la que puso en marcha el molino, allá por los años veinte del pasado siglo.
Desde el molino, y con las muchas horas de reflexión que proporcionan el pico, l a pala y la paleta, podía yo precibir la influencia del molino en el viejo poblado anterior al Siglo IX, y su control por los frailes de la iglesia-monasterio de San Cibrián. Hoy, y más aún despues de la Concentración Parcelaria, se ha perdido la estructura agrícola antigua, con los linares, las huertas y los pasos sobre el arroyo. Pero hemos descubierto la estructura del molino en su pujanza original.
Hoy el molino de San Cibrián, puede albergar un proyecto de Aula en la Naturaleza, que nos diga cómo era, y cómo funcionaban los molinos altomedievales, donde el caudal de agua era más bien escaso, y donde apenas había altura para aprovechar la fuerza hidráulica. Allí en las tardes veraniegas, con el agua del Rio Viejo a los pies y una buena merienda podemos imaginar viejas historias, cuando antiguos pastores de San Cibrián vivían en esos parajes, al amparo de la iglesia-monasterio de San Cornelio y de San Cipriano.
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